
Con el advenimiento de estos productos, se abrió una nueva perspectiva sobre la potencial síntesis de proteínas de uso terapéutico, pues ya no se estaría supeditado a la disponibilidad de las mismas en diferentes tejidos.
Ahora es posible producirlas de manera dirigida y segura, garantizando su abasto, pureza y funcionalidad, al tener un control total sobre los diferentes procesos implicados en su obtención.
Al principio, fue todo un reto obtener un gen que codificara para alguna proteína de interés terapéutico. En la actualidad es posible modificar de manera exacta la secuencia de ácidos nucleicos de los genes, utilizando fragmentos de ADN sintetizado ex profeso en el laboratorio, con objeto de obtener proteínas con características específicas para un determinado uso.
Con 20 años de evolución, la tecnología actual permite obtener proteínas recombinantes de calidad superior a las originalmente sintetizadas, brindando así seguridad en su actividad, garantía en su abasto y mayor accesibilidad a este tipo de productos.

Cuando se inocula un animal con una substancia ajena a su organismo se desencadena un proceso conocido como respuesta inmune. Éste da lugar a la aparición de anticuerpos específicos contra el antígeno empleado. Los anticuerpos son proteínas con un peso molecular aproximado de 150 kDa, pertenecientes al grupo de las inmunoglobulinas (Ig). La característica más sobresaliente de estas moléculas es que son capaces de reconocer e interactuar con las moléculas que les dieron origen: los antígenos.
Durante muchos años los anticuerpos se han obtenido a partir del suero de animales previamente inmunizados; sin embargo, en la actualidad existe la tecnología necesaria para la producción de anticuerpos en ausencia de inmunización del animal: es la denominada tecnología de los anticuerpos recombinantes.
Actualmente, la incorporación de las técnicas de biología molecular e ingeniería genética y proteica, ha permitido ampliar la gama de anticuerpos monoclonales disponibles, así como sus aplicaciones.
La producción de anticuerpos monoclonales involucra el uso de procedimientos in vivo, in vitro o la combinación de ambos, empleando técnicas desarrolladas en ratón, despliegue de fagos y su expresión en diferentes organismos, tanto procariotes como eucariotes.
En la actualidad, la técnica que más se utiliza en la producción industrial de anticuerpos monoclonales es la producción en cultivos celulares, la cual se lleva a cabo en biorreactores para producción en gran escala. En ésta, los anticuerpos monoclonales se encuentran en el medio que mantiene el cultivo de las células, lo que permite que sean purificados mediante el uso de las técnicas habituales de purificación de proteínas.
