La historia detrás del triatleta Crisanto Grajales

Webmaster 27/07/2016



Entrenar, entrenar, entrenar. Todos los días, a todas horas. En eso ha enfocado su vida Crisanto Grajales con tal de llegar a los Juegos de Río de Janeiro 2016, esa cita que para él representa, al mismo tiempo, el resultado al esfuerzo de todos estos años de trabajo y, también, la oportunidad de perseguir su sueño de ser el mejor: en el deporte, como amigo, como hijo.

Antes de los ocho años, Crisanto ya había practicado futbol, basquetbol, judo, karate. Sus padres fueron deportistas, se dedicaron a los maratones: su papá de forma más profesional, su mamá de manera más recreativa. Ellos habrían querido que se dedicara al maratón pero a él, desde el momento que lo conoció, lo que le gustó mucho fue el triatlón: hoy, a sus 29 años, el deporte que en un principio vio como un juego se ha convertido no sólo en su trabajo, sino en un estilo de vida que practica con amor y pasión.

En el camino a Río de Janeiro, pasó por muchas cosas: carreras en las que no logró los resultados que quería, lesiones, momentos en que entrenó mucho y no obtuvo lo que deseaba. A todo eso le supo encontrar el sabor y el sentido para, a partir del proceso que tuvo oportunidad de vivir rumbo a Beijing, hace ocho años, aprender mucho y, de la mano de su entrenador Eugenio Chimal, cambiar la forma de entrenar, trabajar duro y mejorar.

Preparado, tranquilo, relajado, Crisanto llega a la justa olímpica del verano luego de cumplir con todos los parámetros solicitados por la Federación Mexicana de Triatlón y con la confianza de haberse colgado la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015. Sobre la base de esa trayectoria es que fundamenta sus expectativas:

“Vamos a seguir buscando un diploma olímpico, que es estar dentro de los primeros ocho lugares. Desde Londres queríamos ese objetivo: al final, tuvimos el lugar 28. Ahora estoy contento, motivado, tengo más experiencia. He tenido grandes resultados en series mundiales, que es el máximo nivel que hay en triatlón, aparte de Juegos Olímpicos. El día de mi competencia, voy a salir a dar el cien por ciento, a hacer lo que todos los días hago, lo que he hecho por muchos años, que es el triatlón”.


En los inicios de la carrera de Crisanto, Fundación Landsteiner por el Deporte fue uno de sus primeros apoyos, en una época en la que no muchas organizaciones se animaban a brindar este tipo de ayudas:

“Con la Fundación ya llevo muchos años y, la verdad, les agradezco mucho que se hayan fijado en mí desde un principio, desde niño, y me hayan apoyado. Siempre es bueno tener un respaldo, sentir que tienes a alguien que te echa la mano. La Fundación Landsteiner por el Deporte es uno de los pilares fundamentales en la carrera de Crisanto”.

Desde 2006, la Fundación Landsteiner por el Deporte impulsa el desarrollo de atletas mexicanos en diversas disciplinas, como es el caso de este destacado triatleta, propiciando las condiciones necesarias que les permitan participar en competencias de alto rendimiento y enaltecer el nombre de México en el escenario deportivo.

Mediante incentivos económicos permanentes, Landsteiner Scientific busca fomentar el desarrollo y crecimiento del deporte mexicano de alto rendimiento, con el fin de captar, desarrollar y apoyar a los atletas con posibilidades reales de obtener primeros lugares en competencias nacionales e internacionales.